
Hay días de esos.
Días de lluvia,
en lo que el simple sonido
te adormece y te arrulla.
Otras te suena a tambores de guerra,
de tan fuerte que suena.
Sólo si lo acompaña el Dios Trueno,
y cabalgando sobre su lanza de fuego,
es cuando te sobresalta.
Pero si estas cobijado entre tus mantas,
eso es una gozada.
Prefiero el sonido del agua al caer,
al sonido del viento,
ya que eso me suena a lamento.
La lluvia me hace pensar en algo especial.
Algo como renacer, florecer…
renace todo… las flores, el campo,
la vida.
Renace madre tierra,
nos muestra su esplendorosa vestimenta,
así como toda la belleza,
que encierra la naturaleza.
Así que prefiero que llueva,
suave y al compás,
como si fuera un lindo cantar.
Ven lluvia, y moja mi cara,
sólo eres agua,
clara y limpia sobre mi.
Hay días de esos…
esos son día que yo... los prefiero.
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